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El desarrollo de un Plan
Parcial incluido en los Planes Generales de Ordenación Urbana
requiere atenerse a condicionantes medioambientales de un origen muy
diverso.
Uno de los aspectos
limitantes es la existencia de cauces de agua o la existencia de
acuíferos en los terrenos a desarrollar el Plan Parcial, que exigen
la preparación de estudios hidrológicos demandados por las
diferentes confederaciones hidrográficas para prever la
inundabilidad de los terrenos y la calidad de las aguas vertidas una
vez desarrollado el plan.
Otro de los aspectos que
deben de ser tenidos en cuenta con frecuencia es el nivel de ruidos
de la actividad proyectada, circunstancia limitada por
reglamentaciones locales o autonómicas. Se precisa en muchos casos
de estudios acústicos que aseguren la calidad de los niveles
acústicos. En este aspecto debe de ser tenida en cuenta la
existencia de infraestructuras previas, tales como carreteras u
otras fuentes emisoras de ruido para articular medidas correctoras
que permitan que las futuras viviendas no se vean sometidas a
niveles acústicos elevados.
La integración en el
paisaje de las futuras construcciones es además de una exigencia de
las normas urbanísticas un aspecto medioambiental a considerar. En
mayor medida en entornos rurales especialmente conservados o en los
que existan parajes naturales con alguna figura de protección.
La ordenación de zonas a
urbanizar, zonas de servicios y zonas verdes de forma racional
permite muchas veces eliminar o minimizar efectos indeseados en los
aspectos anteriores. La localización de zonas verdes entre las
edificaciones y las infraestructuras ejerce un efecto barrera que en
muchos casos elimina problemas de ruido o impactos paisajísticos sin
necesidad de medidas complementarias. En otros casos permite
integrar algún elemento singular (un árbol, una ermita, etc.) en un
entorno urbano asegurando su protección.
Los planes parciales
pueden también incluir en el estudio ambiental consideraciones
respecto al futuro desarrollo de las obras, con el objeto de
articular medidas preventivas y correctoras que aseguren que la
gestión, de los materiales de construcción y los escombros
procedentes de construcciones previas, es correcta y
medioambientalmente admisible.
Introducir un estudio
ambiental en un plan parcial asegura con la suficiente antelación la
detección de posibles problemas medioambientales y la asunción de un
planeamiento urbanístico adecuado desde el primer momento. Evitando
en muchos casos demoras en el desarrollo del mismo o modificaciones
durante su desarrollo.
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