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En un Plan General de
Ordenación Urbana (P.G.O.U.) aparecen definidos los diferentes usos
de suelo de los municipios; así como las Normas Reguladoras de la
Edificación, Ordenanzas y Normas Técnicas de Urbanización.
La inclusión de
criterios medioambientales a la hora de redactar estos planes y
normas subsidiarias permite mejorar la calidad de vida de los
vecinos y asegurar la protección del medio ambiente.
Una correcta
distribución de zonas verdes en los espacios urbanos, una
clasificación de suelo protegido por motivos medioambientales
(paisajístico, existencia de ecosistemas valiosos, patrimonio
cultural o arqueologico) adecuadamente regulado, la elección
correcta del grado de edificabilidad (que no siempre tiene que ser
el menor debido a la excesiva ocupación de suelo por las
construcciones), la ubicación correcta de infraestructuras de
transporte o de servicios son algunas de las características que
deben de ser tenidas en cuenta si se quiere que el planeamiento
urbanístico sea correcto.
La definición de estas
variables en los P.G.O.U. permite un desarrollo integrado y
sostenible de los municipios. Y asegura que su concreción en los
Planes Parciales resulte beneficiosa para la comunidad y el medio
ambiente.
Un adecuado equilibrio
entre zonas verdes y urbanizables asegura la calidad de vida, el
suelo no urbanizable de especial protección permite articular
medidas preventivas que eviten el deterioro de espacios naturales de
especial interés natural para la sociedad. Temas tales como la
mejora del medio rural, el desarrollo del turismo verde o rural, la
ubicación de áreas de recreo, la restauración de canteras
abandonadas, la lucha contra la erosión y desertificación, el
aprovechamiento de vías pecuarias y caminos para usos alternativos,
protección de elementos culturales aislados (fuentes, ermitas,
etc.), la protección de yacimientos arqueológicos, el mantenimiento
de riberas de ríos y arroyos deben de ser valorados de manera
íntegra para permitir el desarrollo armónico del municipio.
Una correcta redacción
de las normas relativas al suelo no urbanizable en temas tales como
las condiciones de edificación y uso en construcciones aisladas
recreativas o agrícolas y ganaderas permite el desarrollo sostenible
de la economía de un municipio; aunando criterios medioambientales y
económicos.
Por otro lado el
crecimiento de los núcleos urbanos de una forma ordenada y ocupando
nuevas tierras de forma que primen los intereses medioambientales
sobre los económicos permite preservar en muchos casos valores
ecológicos de difícil sustitución. La creación de infraestructuras
asociadas a la construcción de viviendas o polígonos industriales
(carreteras, ferrocarriles, líneas de alta y baja tensión) debe ser
tenida en cuenta con la suficiente antelación para poder planificar
su ubicación correcta.
Los P.G.O.U. son una de
las herramientas más valiosas para aunar e integrar desarrollo
económico con sostenibilidad y respeto al medio ambiente.
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