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Dentro de las
pautas a considerar para la gestión de los residuos en el proceso
constructivo se deben tener en cuenta las siguientes directrices
para minimizar el impacto en el medio ambiente en cualquier proceso
de urbanización y constructivo:
La minimización en
la generación de los residuos.
El reciclado y la
reutilización de los residuos generados durante la ejecución.
La eliminación
correcta de los residuos generados (si no es posible su reciclado o
reutilización) mediante su envío a vertedero controlado, según el
residuo generado que corresponda.
Se pueden definir
las siguientes categorías:
Residuos
peligrosos: aquellos que figuran en la lista aprobada en el Real
Decreto 952/1997, así como los recipientes y envases que los hayan
contenido. Los que hayan sido calificados como peligrosos por la
normativa comunitaria y los que pueda aprobar el Gobierno de
conformidad con lo establecido en la normativa europea o en
convenios internacionales de los que España sea parte.
Residuos inertes:
aquellos procedentes de obras de construcción, que no sean ni
asimilables a urbanos ni peligrosos, y que debido a la cantidad
generada necesitan de una gestión específica como inertes.
Residuos
asimilables a sólidos urbanos: todos aquellos que no tengan la
calificación de peligrosos y que por su naturaleza o composición
puedan asimilarse a los producidos en los domicilios o actividades
urbanas.
Para minimizar la
generación de los residuos se seguirán las siguientes buenas
prácticas medioambientales:
Manejar de forma
preferente y siempre que sea posible, productos en envases de mayor
tamaño para generar menor cantidad de residuos por unidad de
producto.
Controlar el
manejo de los productos para garantizar que no se producen pérdidas
que provocan más residuos de los necesarios (aceites, pinturas en
mal estado, etc.)
Fomentar el empleo
de productos con etiquetado ecológico o cualquier distintivo
ambiental que garantice que los residuos que se generen asociados al
consumo de dichos productos tienen una menor peligrosidad y por
tanto menores repercusiones medioambientales en su gestión
posterior.
La reutilización
es la recuperación de los elementos constructivos completos, más
fácilmente reutilizables con las mínimas transformaciones. La
reutilización de un elemento constructivo no solamente tiene
ventajas medioambientales, sino que también presenta ventajas
económicas. Esta reutilización es una manera de reducir la
producción de residuos, menos compleja y menos costosa, que la
mayoría de los procesos de reciclaje.
El reciclaje es la
recuperación de algunos materiales que componen los residuos para
reincorporarlos en las nuevas obras, sometiéndoles a un proceso de
transformación para utilizarlos en la composición de nuevos
productos.
Una buena parte de
los elementos que configuran las obras constructivas son
reutilizables. Más concretamente, los que se clasifican como
componentes (productos que llegan a la obra con la configuración
definitiva, listos para ser montados) son los que con mayor
facilidad pueden ser recuperados y, con una transformación poco
compleja, reutilizados en otras construcciones.
Las posibilidades
de reutilización y reciclaje de los materiales de construcción
dependen en gran parte del mercado de estos materiales y de la
facilidad de separar cada material que componen los residuos,
pudiendo favorecer esta facilidad si se clasifican previamente los
diferentes tipos de residuos.
Entre los
objetivos que se persiguen con el reciclado de los materiales de la
construcción, se pueden citar:
Reducir los costes
de almacenamiento de los materiales de desecho procedentes de la
construcción.
Prolongar la vida
de los vertederos y conservar el valioso espacio del entorno de
éstos.
Disminuir el
consumo de materias primas y de materiales procedentes de
actividades extractivas, prolongando la vida de préstamos y
canteras.
Proteger el medio
ambiente, limitando el potencial de descarga de lixiviados en los
vertederos y reduciendo las emisiones contaminantes a la atmósfera
por la combustión de escombros.
Cumplir con la
normativa medioambiental y de reciclado de este tipo de materiales
Distintos
materiales que pueden reutilizarse o reciclarse son:
Material metálico:
el material metálico durante la duración de la obra es susceptible
de ser reutilizado para los mismos usos y ser reciclado en función
de su posibilidad de separación de otros materiales y de la
colaboración del personal de obra en su recogida selectiva.
Material plástico
de embalaje de productos: el material de embalaje de los distintos
materiales de obra se dispondrá en un contenedor que a tal efecto se
ubique junto a la caseta de obra, donde se depositarán los plásticos
de los embalajes de los distintos materiales, realizando así su
recogida selectiva y por tanto favoreciendo su aprovechamiento
posterior, fundamentalmente mediante valoración.
Materiales varios:
se incluyen en este apartado todos los consumibles de oficina
(papel, disquetes, ordenadores fuera de uso...) que son susceptibles
de enviar a reciclado.
Para facilitar el
proceso de reciclado se deben realizar las siguientes operaciones:
Recogida selectiva
y clasificada por tipo de material.
Clasificar y
apilar el material según su procedencia.
Selección y
preparación preliminar.
Separación inicial
mediante cribado para agruparlos por tamaño.
La gestión de los
residuos peligrosos se realizará como productores de residuos
peligrosos o se le dará a un gestor autorizado. Se cumplirán con las
siguientes medidas:
Se habilitará una
zona de almacenamiento de Residuos peligrosos identificada
convenientemente según la legislación aplicable.
Se colocarán
contenedores etiquetados en aquellos puntos de la obra que se
considere necesario para la correcta segregación de los distintos
tipos de Residuos peligrosos.
Se colocarán
sistemas de contención de derrames a los contenedores de Residuos
peligrosos líquidos susceptibles de sufrir vertidos
No se almacenarán
los residuos peligrosos más de seis meses.
Se llevará
actualizado el libro de Registro de Residuos peligrosos.
Para proceder a la
gestión externa de los residuos peligrosos generados el responsable
correspondiente se pondrá en contacto con los gestores autorizados,
remitiéndoles, para cada uno de los residuos a gestionar, la
solicitud de aceptación que contiene la siguiente información:
Características
sobre el estado del residuo y forma en la que se genera.
Código de
identificación del mismo.
Breve descripción
de las características físico-químicas y composición.
Cantidad estimada
de generación (volumen y peso) y plazo de recogida previsto.
Los gestores
correspondientes deberán contestar por escrito aceptando la
solicitud o bien solicitando más información. La contestación
positiva supone la emisión por parte de los gestores del documento
de aceptación para cada uno de los residuos.
En el momento de
la retirada el responsable de la gestión de los residuos comprobará
que el transportista, así como el vehículo que retira el residuo,
está autorizado para el transporte de mercancías peligrosas por
carretera, solicitándole una fotocopia de dicha autorización, que
también se encargará de archivar.
Para los residuos
peligrosos se emplearan de forma generalizada bidones metálicos o
bien contenedores tipo big-bag. En estos contenedores se dispondrán
los envases metálicos, de plástico, tierras contaminadas, trapos
impregnados, etc.
Para la
localización de estos contenedores, así como cualquier otro residuo
que se genera sin disponerse en contenedor, se designará una zona
dentro de la obra para su almacenamiento, previo a la retirada por
el gestor. Para ello se tendrá en cuenta que dicha zona estará bajo
techado y hormigonada para evitar la contaminación del suelo por
posibles derrames de los contenedores. Se podrá utilizar una caseta
tipo para almacenamiento de los residuos en obra siempre que esta
sea posible. El tiempo máximo para el almacenamiento de los residuos
peligrosos será de 6 meses, a no ser que se tenga permiso de la
Comunidad Autónoma para ampliar dicho tiempo de almacenamiento. El
responsable de las medidas ambientales será responsable de que se
lleve a cabo e forma correcta la segregación de los residuos según
las características y posterior gestión de los mismos, y de disponer
los contenedores adecuados, suficientes y en buen estado, de tal
forma que se garantice que el material no es susceptible de ser
atacado por el residuo ni de formar combinaciones peligrosas y que
no se producen pérdidas del contenido.
De acuerdo con los
residuos que se generen en la obra, se dispondrán carteles
identificativos de los distintos residuos en los contenedores
empleados, o bien junto a los mismos, para facilitar la correcta
segregación de los residuos.
Para el caso
concreto de los residuos peligrosos se identificarán los
contenedores con una etiqueta identificativa de acuerdo con los
requisitos que marca la legislación, o una etiqueta proporcionada
por el Gestor autorizado. En cualquier caso, estas etiquetas deben
incluir, como mínimo, lo siguientes datos:
Residuo contenido.
Código de
identificación.
Datos del titular
del residuo, indicando la obra o área correspondiente, con su
dirección y teléfono.
Fecha de envasado.
Pictograma o
indicador de riesgo.
Cuando los
residuos generados no son susceptibles de reciclarse o reutilizarse
y la alternativa final es su eliminación se deben tener en cuenta
las siguientes pautas:
Todo aquello que no
pueda ser reutilizado o reciclado se llevará a un vertedero
autorizado, mediante transportista autorizado por la Consejería
de Medio Ambiente de la Comunidad.
Para todos estos
residuos se dispondrá un contenedor de inertes, a no ser que la
cantidad generada de alguno de ellos o la posibilidad de una
recuperación posterior, haga que la obra realice la recogida
selectiva de alguno de ellos, disponiendo por tanto un contenedor
aparte. El contenedor para inertes se localizará donde se precise o
donde se facilite la recogida posterior por la empresa encargada de
su retirada.
Cuando los
residuos generados no son susceptibles de reciclarse o reutilizarse
y la alternativa final es su eliminación se deben tener en cuenta
las siguientes pautas:
Se dispondrán de
los contenedores necesarios para una recogida periódica por parte
del Ayuntamiento y su transporte a vertedero autorizado. Si no
existe recogida por parte del ayuntamiento, el personal de la obra
transportará dichos residuos y los dispondrá en los contenedores de
la localidad más cercana y de acuerdo a lo que establezca dicho
ayuntamiento (por ejemplo con segregación o no de los residuos de
envases). Si además existe como objetivo la recogida segregada para
algún residuo (papel, material informático...) se contactará con la
empresa correspondiente que se encargue de su retirada.
Se habilitarán
bidones allá donde sea necesario para mantener la zona de ocupación
de obra libre de residuos urbanos dispersos y descontrolados.
Para todos estos
residuos se dispondrá un contenedor, que de forma generalizada será
un bidón metálico, a no ser que se lleve a cabo una recogida
selectiva, en cuyo caso de dispondrán los contenedores necesarios.
Los contenedores
se localizarán en zona de tránsito del personal pero en cualquier
caso, siempre bajo techado, para evitar posibles lixiviados de los
restos orgánicos en caso de lluvia.
Estos residuos se
llevarán al contenedor del ayuntamiento más cercano, en la forma que
establezca el ayuntamiento, es decir, con o sin segregación de
residuos de envases.
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